MONITOR TFT CONTRA MONITOR CRT ¿CUAL ES EL MEJOR SISTEMA? 

  

Bueno, aunque esta cuestión en la actualidad no tiene mayor motivo de ser por la dificultad que implica encontrar un monitor CRT en el mercado, es una cuestión que sigue creando polémica. 

En la actualidad prácticamente no hay monitores CRT, aunque hay varias marcas que aun los siguen fabricando, como es el caso de AOC o Viewsonic y alguna más, a las que hay que añadir algunos fabricantes de monitores para usos industriales y profesionales. 

Otra cuestión es encontrarlos, ya que al suponer una parte tan pequeña de la demanda (prácticamente inexistente) los comercios no suelen tenerlos en sus catálogos de productos. 

Pero bueno, vamos al tema que nos ocupa, que es tratar de ver las ventajas y desventajas de ambos sistemas. 

Por un lado tenemos a los monitores CRT (Cathode Ray Tube), o de pantalla de tubo de rayos catódicos, ya prácticamente desaparecidos, pero que cuentan con acérrimos defensores, sobre todo entre los profesionales del diseño gráfico. 

Por el otro tenemos a los monitores TFT (Thin Film Transistor), con pantalla LCD (Liquid crystal display), o de cristal líquido, que conforman la práctica totalidad de los monitores que se venden en la actualidad. 

Mientras que el desarrollo y producción de los monitores CRT se estancó hace unos años, hasta el punto en que en la actualidad no quedan más de un par de fabricantes de pantallas CRT, la calidad de los monitores TFT no ha parado de aumentar, a la vez que su precio ha bajado de forma espectacular. 

Esta mejora en la calidad de los monitores TFT ha hecho que los monitores actuales, sobre todo los de gama media y alta, poco tengan que envidiarle a un CRT en cuanto a calidad de imagen se refiere. 

Si este mismo tutorial lo hubiera hecho hace tan sólo dos años probablemente la conclusión del mismo hubiera sido muy diferente, ya que estábamos ante monitores TFT con un brillo bastante bajo y, sobre todo, con una relación de contraste muy pobre. 

Pero en la actualidad es normal en casi todos los monitores un brillo de 300cd/m2 o superior y una relación de contraste superior a 1000:1 empieza a ser lo habitual, aunque a partir de 700:1 ya tenemos una buena relación de contraste. 

Si a esto le añadimos las diferentes técnicas de mejora de imagen que se emplean en la actualidad, un monitor CRT tiene que tener un tubo de muy buena calidad para ofrecer la misma calidad de imagen que un monitor TFT. 

Pero no sólo la calidad de imagen determina las ventajas de un tipo de monitor sobre otro, y menos cuando hay tan poca diferencia en esta, sino que hay otros factores que también influyen en ver cuál de los dos sistemas es mejor. Vamos a ver unos cuantos de estos factores. 

Tamaño y peso: 

El tamaño y el peso son muy inferiores en un monitor TFT. Un monitor CRT muestra la imagen mediante un tubo de rayos catódicos, y estos tubos tienen una gran profundidad, que aumenta a medida que aumentamos la calidad de la imagen, a la vez que un gran peso, ya que al ser tubos de vacío sus paredes tienen que ser forzosamente de un grosor bastante grande (cercano al centímetro de media). Esto hace que para un monitor de 17'' el fondo mínimo de un monitor CRT supere los 45 cm, frente a los poco más de 3 cm que suele tener una pantalla TFT, a lo que hay que añadir el pie, que debido al poco peso de este tipo de pantallas no sólo sirve para colocarlas sobre la mesa, sino que también le proporcionan estabilidad. En general una pantalla TFT, incluido el pie, no suele pasar de los 20 cm de fondo. 

A esto hay que añadir que la práctica totalidad de los monitores TFT cumplen con el estándar de fijación VESA, lo que, mediante unos soportes de tipo estándar (VESA), nos permite colocarlos directamente en la pared, como si de un marco se tratase. 

En cuanto al peso, pues depende del tamaño (pulgadas) y diseño del monitor, pero en general podemos hablar de que un monitor TFT pesa aproximadamente una cuarta parte que un monitor CRT (tomando dos modelos de la misma marca (AOC) tenemos algo más de 4 Kg para el TFT contra algo más de 16 Kg para el CRT, ambos de 17''). Esta diferencia se incrementa bastante al aumentar el tamaño del monitor, ya que el peso por cm2 de una pantalla CRT es muy superior al de una pantalla TFT, que es realmente bajo. 

En este apartado sale claramente ganador el monitor TFT. 

Consumo: 

Pues aunque el consumo de los monitores CRT ha bajado algo, más ha bajado el de los monitores TFT. Dentro del mismo tamaño el consumo de un TFT es de aproximadamente un 55% del consumo que tiene un CRT (algo más de la mitad, para entendernos). 

Un monitor CRT de 19'' viene a consumir sobre 75 watios, frente a los entre 40 watios y 45 watios de un TFT de igual tamaño. 

De nuevo es el monitor TFT el que gana en este apartado. 

Aprovechamiento de la superficie de imagen: 

Aquí hay un punto que quizás algunos desconozcan y que vale la pena tener en cuenta. 

Los fabricantes indican el total de la distancia medida en sentido diagonal entre los dos puntos más alejados de una pantalla, medida desde el exterior. 

Pero mientras que en un monitor TFT tenemos una pantalla LCD (Liquid crystal display), que aprovecha toda la superficie de la pantalla (los bordes suponen apenas un par de milímetros), en un monitor CRT estos bordes suponen en la práctica una pulgada, por lo que en un monitor CRT de 17'' realmente tenemos una superficie útil de imagen de 16''. 

Esta pérdida se mantiene sea cual sea el tamaño de la pantalla. 

Nuevamente gana el monitor TFT. 

Diseño: 

Al pesar menos (lo que es la pantalla propiamente dicha pesa unos pocos cientos de gramos, dependiendo del tamaño), carecer de un tubo de imagen, poder tener la fuente de alimentación externa y ser la pantalla (lo que realmente es la pantalla) de un grosor de apenas unos milímetros, permite una libertad en el diseño que en un monitor CRT sería impensable (otra cosa es que un determinado diseño nos guste o no). 

Vuelve a ganar en este apartado el monitor TFT. 

Formato de pantalla: 

Mientras que los monitores CRT están limitados al formato 4:3 (el tradicional de siempre), los monitores TFT se ofrecen en varios formatos, siendo cada vez más habituales los formatos panorámicos, en especial el 16:9, que es el más empleado en las pantallas panorámicas. 

También gana aquí el monitor TFT. 

Colores representables: 

Mientras que el número de colores reproducibles en un monitor CRT está determinado por la capacidad de la tarjeta gráfica, los monitores TFT tienen un límite de colores máximos, que se sitúa en los 16.7 millones de colores (24 bits). 

Aunque en este apartado gana el monitor CRT, hay que matizar estos términos. Vamos a ver, en primer lugar, pocas y bastante caras son las tarjetas gráficas capaces de reproducir más de 16.7 millones de colores (que se corresponden con una profundidad de color de 24 + 8 (32) bits). En segundo lugar, el ojo humano no es capaz de diferenciar más de 16 millones de colores, por lo que aun con la limitación de 16.7 millones de colores hay 0.7 millones de colores que el ojo humano no va a diferenciar (aunque se muestren), y eso en el mejor de los casos. 

En este apartado ganan los monitores CRT, aunque en la práctica se produce un empate, ya que ambos tienen una capacidad de reproducción de colores por encima de la que vamos a ser capaces de apreciar. 

Resolución de pantalla: 

Las pantallas TFT tienen una resolución óptima, que es a la que se ven perfectamente, y que se corresponde con un pixel por punto de color. La resolución óptima de cada pantalla viene determinada por el número de pixels que la forman, tanto en sentido vertical como horizontal, y fuera de estas resoluciones se pierde algo de calidad de imagen, aunque esta pérdida se produce cuando nos alejamos mucho de esta resolución óptima. 

Esto no ocurre con un monitor CRT, ya que la resolución está marcada por la que soporte de tarjeta gráfica, aunque a mayor resolución también disminuye la frecuencia de refresco. 

En este apartado sí que gana el monitor CRT. 

Frecuencia de refresco: 

Este es un punto muy importante en los monitores CRT, ya que a mayor frecuencia de refresco menor parpadeo de imagen (imagen más limpia) y menor cansancio ocular. Esto es así porque la imagen se forma mediante el barrido de un haz de electrones. 

Las frecuencias de refresco en un monitor CRT pueden ir desde los 50Hz hasta los 120Hz. 

Pero en los monitores FTF esto es totalmente diferente, ya que la imagen se forma por la activación de cada uno de sus pixels mediante un transistor, por lo que esta frecuencia de refresco pierde parte de su importancia, sobre todo al disminuir enormemente el parpadeo de la imagen y el cansancio ocular que éste produce. Este parpadeo se da en los monitores TFT sólo bajo ciertas circunstancias, y normalmente siempre cuando forzamos la resolución fuera de ciertos límites 

La frecuencia de un monitor TFT se sitúa entre los 56Hz y los 75Hz, aunque la mayoría trabajan a 60Hz perfectamente en casi todas las resoluciones que admiten. 

En este apartado no hay vencedores, ya que no es evaluable de igual manera la incidencia de la frecuencia de refresco en la imagen. 

Calidad de imagen: 

Bien, como ya dijimos al principio poco tiene que ver un monitor TFT actual con un monitor TFT de hace sólo un par de años. 

La calidad de imagen ha subido hasta ponerse al mismo nivel que tiene un monitor CRT de primera calidad (aunque, claro está, esto depende de la calidad del monitor TFT). 

En general podemos decir que dentro de una calidad aceptable de monitor, la imagen va a tener la misma calidad en un TFT que en un CRT (y por cierto, también había monitores CRT con una calidad de imagen que dejaba bastante que desear... pero eran muy baratos, vamos, lo mismo que ahora pasa con los monitores TFT). 

Y en este apartado, que es uno de los más polémicos... no hay vencedor. Tenemos por un lado monitores CRT con una excelente calidad de imagen y por otro monitores TFT con una no menos excelente calidad de imagen. Aquí el tema está (siempre ha estado en realidad) en cuanto estemos dispuestos a pagar por esa calidad. 

Un monitor TFT que nos dé una calidad casi perfecta de imagen no es barato, pero es que un monitor CRT que nos dé esa misma calidad de imagen tampoco lo es. 

Angulo de visión: 

En este apartado sí que hay un claro vencedor: El monitor CRT. 

Mientras que en el monitor CRT no hay una incidencia ni en la calidad de la imagen ni en el color dependiendo del ángulo en el que miremos la pantalla, en los monitores TFT sí que lo hay, y aunque es cierto que este ángulo ha aumentado bastante (actualmente está sobre los 170º), la pérdida de calidad se produce a partir de un ángulo de 90º (esto es desde la vertical, 45º a cada lado). 

Pero esto no siempre es un verdadero problema, ya que ha servido para ofrecer una serie de monitores de seguridad y confidencialidad de información, en los que lo que se hace es reducir lo más posible este ángulo, de forma que la información que aparece en la pantalla sólo puede ser vista de forma nítida por la persona que se encuentre justo enfrente de la pantalla, tanto en vertical como en horizontal. Algunas de estas pantallas tienen un ángulo de visión de tan sólo 30º (desde la vertical, 15º en cada sentido). 

Como ya hemos dicho, vencedor en este punto el monitor CRT. 

Moiré y simetría: 

Los monitores CRT pueden tener un efecto moiré (que se elimina en los monitores de apertura de rejilla), así como un desarreglo en la simetría de la imagen. 

Esto en un monitor TFT no ocurre, ya que estamos hablando de pixels independientes, que dejan pasar la luz o no (con lo que se elimina el efecto moiré). Esto mismo hace que cada pixel tenga una posición fija en la pantalla (con lo que se elimina cualquier defecto de simetría). 

Efectos perjudiciales: 

Vaya por delante que la idea de las radiaciones perjudiciales de un monitor CRT, producida por los rayos X que emiten los cañones de haces de rayos catódicos, es algo que pasó a la historia hace muchos años, aunque en parte se mantiene el mito de estas radiaciones nocivas. 

Aclarado esto, el cansancio ocular que produce un monitor CRT es superior al que produce un monitor TFT, aunque en ambos casos este cansancio se produce al darse una serie de factores en el uso de un monitor. 
Estamos ante una fuente de luminosidad, normalmente con un predominio bastante grande de los colores blancos o muy claros, a una distancia muy reducida (normalmente inferior a los 75 cm)... y lo que es más importante, nos pasamos muchas horas delante. 

Este cansancio ocular es algo que no depende tanto de la técnica utilizada como de nuestros hábitos de uso. Descansar unos minutos cada cierto tiempo es casi indispensable, aunque claro, ¿quien deja una partida en el punto más emocionante... o le dice al jefe que necesita descansar 5 minutos porque le pican los ojos? 

En este apartado, aunque sale mejor parado el monitor TFT, el claro perdedor es el usuario, o más bien sus ojos y cabeza, aunque es algo que con un uso responsable se puede evitar. 

Desventajas inherentes a los monitores CRT: 

Además de lo ya expuesto, los monitores CRT tienen una serie de inconvenientes inherentes a su propia tecnología. 

- Desgaste de la pantalla: 
Las pantallas CRT tienen un desgaste debido a la degradación del fósforo. Este desgaste es inevitable, y su duración en el tiempo va a depender de la calidad de la pantalla, pero siempre va a existir. 

- Campos magnéticos: 
Los campos magnéticos cercanos afectan muy seriamente a las pantallas CRT, con consecuencias que van desde la vibración en la imagen hasta la imantación del monitor. 

- Efecto moiré: 
El efecto moiré es un efecto que hace que se vea la pantalla como con una especie de velo (en realidad es un efecto óptico que se asemeja a una superposición de las líneas cuando coinciden en un cierto ángulo), que hace que no se vea nítida la imagen. Esto se evita en los llamados monitores de apertura de rejilla, pero en estos se aprecian unas líneas horizontales muy delgadas (en realidad son casi imperceptibles, pero con fondos muy claros o blancos si que se ven). 

- Ajuste de la imagen: 
En los monitores CRT, para tener una buena calidad de imagen hay que hacer unos ajustes manuales en el propio monitor (brillo, contraste, gamma de color y otros). Con los sistemas de configuración en pantalla (OSD) se facilitaron en su momento mucho estos ajustes, pero no se eliminaron del todo. 

Bien, aunque como ya dije al principio esta comparativa tenga poco sentido, ya que los monitores CRT prácticamente han desaparecido del mercado, al menos nos sirve para ver que el monitor TFT sale vencedor en casi todos los apartados, siendo claro vencedor el monitor CRT tan sólo en el relativo a la resolución de pantalla, aunque cabe preguntarse si el utilizar un monitor TFT fuera de su resolución óptima es tan grave como para considerarlo realmente una desventaja importante.